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Algo de historia La patata es originaria del norte de los Andes peruanos. Para las civilizaciones precolombinas, la patata, junto con el maíz, eran alimentos esenciales. Pero, ¿quién trajo este alimento a Europa? Hay infinidad de historias que cuentan cómo las patatas cruzaron el Atlántico. Una de las más extendidas es que las trajeron los españoles en uno de sus viajes de regreso del ¨Nuevo Mundo¨, sobre 1570. Unos monjes sevillanos las cultivaron con éxito para alimentar a los enfermos de su hospital. Gracias a La Armada Española la patata se extendió a otros países europeos, convirtiéndose rápidamente en un alimento fundamental. Hoy la patata representa desde el punto de vista cuantitativo, después de los cereales, el principal alimento de la humanidad. Las características de su cultivo hacen que se adapte a muchos climas y condiciones. En Europa es uno de los alimentos más populares debido en parte a su facilidad para combinarla con numerosos alimentos. Deben existir un sin fin de platos en los que la patata es el ingrediente principal o el elemento clave: patatas guisadas, tortilla de patatas, patatas rellenas de queso o de carne, huevos fritos con patatas... Hoy en día las patatas tienen tanta aceptación que sería difícil prescindir de ellas. La composición El contenido calórico de la patata en crudo es sólo de unas 80 calorías por 100 gramos, que vienen dadas por el almidón (hidrato de carbono complejo). El pensamiento popular de que la patata engorda no es cierto. Lo que hace que aumente el aporte energético de la misma es su forma de preparación (con aceite, mantequilla o nata). Por ejemplo, 100 gramos de patatas cocidas suponen aproximadamente 86 calorías, mientras que de patatas fritas, tipo chips, es de unas 500 calorías. Ahí es nada.
La patata cruda es muy rica en vitamina C, el problema es que se va perdiendo con las distintas manipulaciones que sufre el alimento desde que es cosechado hasta que está en la mesa. La pérdida vitamínica aumenta cuando la patata sin piel está en contacto con el aire y el agua. Por eso, para intentar conservar al máximo la vitamina C hay que pelar las patatas, siempre que sea posible, en el momento que vayan a cocinarse, y no dejarlas a remojo mucho tiempo (como es práctica bastante habitual).
La patata y el deporte Es bien sabido que los deportistas tienen que prestar especial atención a su ingesta de hidratos de carbono, ya que son el combustible principal del músculo en ejercicio. Al consumir una mayor cantidad de hidratos con la dieta se produce un mayor almacén muscular de los mismos (en forma de glucógeno).
Los depósitos de glucógeno muscular disminuyen progresivamente al aumentar la duración de un ejercicio, y es cuando aparece la sensación de fatiga. Por eso hay que comer alimentos que contengan hidratos de carbono antes y después de realizar actividad física, y la patata supone una magnifica fuente de almidón, que es un hidrato de carbono complejo. Recomendaciones El consumo frecuente de patatas ayuda a conseguir el aporte energético que necesita nuestro organismo. Debe ser un producto habitual en nuestra mesa, bien como plato principal (patatas guisadas), guarnición (pescado con patatas) o como integrante de otras recetas (hervido de verduras con patata), de manera que se dice que de una forma u otra la ingesta de patatas puede ser casi diaria. Dentro de esto, las patatas cocidas son las que aportan menos calorías y se digieren mejor, pero tienen menor cantidad de vitaminas (ya que las pierden con la cocción). La mejor manera de cocinar las patatas es sin pelar, ya sea al horno, hervidas, al vapor o al microondas.
Las patatas fritas contienen mucha energía. Hay que freírlas de forma adecuada, en aceite vegetal (que no sea de coco o palma) para disminuir la cantidad de grasa saturada. Cortadas en rebanadas delgadas absorben más grasa que las cortadas más gruesas. Si fríe las patatas en casa, escúrralas después sobre papel absorbente. Y otra cosa, las patatas de carne amarilla son más ricas en carotenos (provitamina A) y su conservación en casa es más fácil. Las de carne blanca son más cremosas y se deshacen mejor, resultando muy convenientes para preparar purés.
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