|
En febrero, mes en el que habitualmente hemos comenzado la preparación de los maratones, quizá necesitemos perder algunos kilos de más para mejorar nuestro rendimiento. Puede que aún no nos hayamos quitado de encima los excesos cometidos durante la Navidad o que queramos reducir el peso por la simple razón de que así podremos rebajar las marcas sin necesidad de incrementar los entrenamientos. Para ello hay una fácil solución: aumentar el consumo de calorías a través de ejercicios complementarios a la carrera. Calorías Hemos de saber primero que la carrera nos permite consumir entre 10 y 18,5 calorías por minuto, según sea el ritmo: 10 a 10 kilómetros por hora, 15,4 a 12 por hora y 18,5 a 15 por hora (ver tabla adjunta). Supongamos que merced al entrenamiento perdemos 1.000 calorías, a las que hay que sumar otras 1.500, que son las que consume el cuerpo en las actividades diarias por muy sedentarias que sean. Total: 2.500 calorías. Como también suelen ser unas 2.500 las que ingresamos con la alimentación, la diferencia es cero, por lo cual no se registra ni pérdida ni ganancia de peso. Todo esto en líneas generales, puesto que el gasto energético es diferente según la edad y el peso de cada persona, pero vale para hacernos una idea de cómo conseguir nuestro propósito.
Una fórmula para perder peso es comer menos y de esta manera se registra una diferencia calórica, pero como tampoco se trata de debilitar el organismo, otra solución es aumentar ligeramente la actividad con deportes complementarios, no alternativos, a la carrera y que no produzcan mucho desgaste, pero sí aumenten el gasto de calorías. Otros deportes • Nadar es un ejercicio excelente. Es aeróbico, lo cual nos hace aumentar la resistencia, y no fatiga en absoluto el músculo. Es más, le relaja. Veinte minutos de natación diaria suponen 190 calorías perdidas. Suficientes para que se produzca una gradual rebaja en el peso. • Cambiar en lo posible los desplazamientos en coche para hacerlos a pie. Media horita todos los días andando nos hará perder 177 calorías suplementarias. Si las juntamos con las de la natación suman 367, más de lo que nos suponen veinte minutos de entrenamiento suplementario. • Luego están los días de descanso. Si en vez de no hacer nada nos obligamos a ir a la piscina para nadar un poco más de tiempo ya que no tenemos entrenamiento, a salir para echar una caminata a buen ritmo o a coger la bici para darnos un paseo, sin darnos cuenta habremos gastado entre 300 y 400 calorías que nos vendrán muy bien. Aparte, habremos ejercitado el cuerpo sin que por ello le hayamos castigado en su día de descanso, pues se trata de actividades complementarias que incluso le relajan. • Tampoco hemos de descartar las faenas domésticas en nuestro objetivo de reducir peso, que en cuanto dejemos de ver la televisión y nos pongamos el traje de faena, en media hora nos habremos dejado 129 calorías, que nunca hay que despreciar. Todo es cuestión de saber qué queremos y hasta dónde deseamos llegar. En caso de evidente sobrepeso, una pérdida de cinco kilos supone con seguridad una mejora de hasta medio segundo por kilómetro, por lo cual merece la pena dedicar alguna hora más al día a esas actividades. Por supuesto que entrenando más tiempo o a más ritmo íbamos a alcanzar el mismo objetivo pues se produciría un mayor consumo de calorías, pero correríamos un grave riesgo de lesión al incurrir en un sobreentrenamiento. El entrenamiento es el que es y jamás conviene pasarse. Por eso resulta indicado alternarlo si se quiere con otros deportes o ejercicios, muy convenientes por otra parte pues así hacemos trabajar otros grupos musculares que con la carrera no se activan. Conseguimos además con esta variedad romper la monotonía de la carrera, lo cual no es baladí.
Conclusión Siguiendo estas pautas, en un mes veremos cumplido el objetivo de haber alcanzado el peso que consideremos ideal sin mayor esfuerzo ni haber pasado hambre, todo lo contrario de si pretendemos rebajar los kilos reduciendo la alimentación de 2.500 calorías a 2.000, algo que por otra parte puede conllevar un riesgo para la salud. Después ya no tendremos más que seguir nuestros hábitos normales para mantenernos en el peso ideal, porque el entrenamiento diario equilibrará el gasto y el consumo de calorías.
|