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SALUD
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La ITV del corredor

El verano suele suponer un parón en el entrenamiento para muchos corredores populares. Se relajan los entrenamientos, los hábitos alimenticios y la presión que supone enfrentarse a unos objetivos. Para un atleta, sea del nivel que sea, el fin de las vacaciones coincide no sólo con su regreso a su actividad cotidiana, sino también con un nuevo curso o temporada que conviene iniciar con ilusión y muchas precauciones, porque de muchas decisiones que tomemos en estas primeras semanas puede depender todo un año…

Ordenador de a bordo
Una parte importante en la puesta en marcha de nuestro motor es la motivacional. Analizar nuestros objetivos y la manera de encararlos debe ser primordial al comenzar la temporada.
Nuestro compañero David Llopis Goig, psicólogo del deporte, profesor de psicología de la Universidad de Valencia y autor del libro \"Correr con cabeza: claves psicológicas del maratón y las carreras de fondo (editorial altorendimiento.net) es corredor popular y ha participado en varios maratones. Él nos cuenta que \"de alguna forma todos los corredores tienen marcados unos objetivos cuando empiezan una temporada o un nuevo ciclo deportivo. Es un acierto desde el punto de vista psicológico establecerse objetivos o retos, pero el problema llega cuando están mal planteados. Estableciendo adecuadamente objetivos podemos mejorar nuestro fin.
Por ejemplo, si nuestro objetivo es correr por primera vez un maratón, este objetivo nos conducirá a establecer otros como seguir una alimentación adecuada para tener un peso óptimo o realizar una cantidad de kilómetros para poder correr el maratón o buscar un entrenador que nos ayude.
Sin embargo, en ocasiones los corredores cometen errores a la hora de establecer estos objetivos. Algunos de los errores más habituales son establecer objetivos excesivamente elevados e inalcanzables, planificar objetivos finales (metas) demasiado generales y poco operativas, planificar metas sin establecer objetivos intermedios, no tener en cuenta la situación actual en la que nos encontramos, estableciendo los objetivos en función de estados de forma anteriores, no revisar y ajustar los objetivos cuando se están logrando fácilmente, cuando conviene reducirlos o cuando se ha producido una lesión, dar más importancia a los objetivos de resultados que a los de rendimiento, no analizar las razones por los que no se han conseguido alcanzar los objetivos...
Por lo tanto, es importante establecer objetivos pero no vale cualquiera. Es importante que sean concretos y específicos, como entrenar cinco días a la semana, correr más de una hora dos veces a la semana o bajar de 3h 30’ en el maratón.
También es fundamental analizar la temporada anterior y reflexionar sobre su evolución. Es importante ver qué hemos hecho y qué no. Dónde hemos fallado, qué objetivos hemos alcanzado y qué nos ha ayudado a hacerlo. Es decir, es importante evaluar los periodos de entrenamiento y competiciones anteriores. Nos será más fácil si disponemos de un diario de entrenamiento donde tengamos anotados los entrenamientos realizados. A partir de ese análisis, junto con otro tipo de información, como el tiempo actual disponible, la situación familiar, grado de motivación y compromiso y posibilidades reales, podremos establecer nuevos objetivos para la temporada.
Los fines que queremos lograr deben ser motivantes. Para ello es fundamental que supongan un esfuerzo, pero al mismo tiempo que sean alcanzables. Una pregunta que debemos formularnos cuando iniciamos una temporada o planificamos un nuevo periodo de entrenamiento es por qué corremos, es decir, cuál es la razón principal que nos impulsa a correr. El siguiente paso consiste en identificar cinco o seis sueños deportivos que como corredor te gustaría alcanzar en los próximos doce meses. Coge una hoja de papel y un lápiz y déjate llevar por tu fantasía. Soñar ayuda a aumentar la motivación y nos puede ayudar a mejorar nuestro rendimiento. Después, analiza los seis sueños y descarta los que realmente sean imposibles. Quédate con los más razonables. Concreta tus dos o tres sueños para esta temporada. Algunos ejemplos serían correr un maratón, bajar de cuatro horas, correr una carrera de ocho kilómetros...
Después, es el momento de establecer los objetivos de rendimiento que te ayudarán a alcanzar esos sueños. Establece varios objetivos relacionados con cada objetivo final (intermedios y a corto plazo). Por ejemplo, si el objetivo es finalizar un maratón, tres objetivos podrían ser realizar un entrenamiento a la semana de larga duración, entrenar cinco días a la semana y realizar tres medios maratones antes de la competición. También hay que tener presente que el tipo de objetivos puede ser muy variado y de todas las facetas (mejorar la capacidad de esfuerzo en los entrenamientos, mejorar la fuerza del tronco superior o integrarse en un grupo de entrenamiento).
El paso siguiente sería establecer las actividades o entrenamientos que debes realizar para lograr estos objetivos y distribuirlas en un calendario de entrenamiento. Para esto es importante que tengas en cuenta aspectos como dónde estás ahora en relación con ese objetivo, de qué tiempo dispones y qué tiempo necesitas, el estado de forma actual, el grado de motivación para alcanzar el objetivo, periodo de tiempo del que dispones hasta la competición, las carreras que puedes realizar como control, las posibilidades de éxito y los recursos e instalaciones a los que puedes recurrir. Por ello, lo importante es saber que las primeras semanas nos va a costar un poco más. También depende de si el descanso ha sido total o hemos aprovechado para hacer otros deportes o actividades.
Es importante no querer alcanzar nuestro estado de forma anterior en pocas semanas ya que si sometemos a un sobreesfuerzo a nuestro organismo podemos lesionarnos. Recordad también que no somos corredores de élite y que correr nos debe aportar satisfacciones, no disgustos y preocupaciones. Si vemos que nos cuesta, un ejercicio útil es, después de finalizar el entrenamiento, dedicar unos minutos a visualizarnos en un buen estado de forma. Desde mi punto de vista, el problema principal es pensar que la archiconocida frase ‘men sane in corpore sane\' siempre es cierta. Es importante que sepamos que no siempre ocurre así. Es el momento de que nos preguntemos cómo debe ser la actividad física que hacemos para que nos beneficie física y mentalmente. Es importante que pensemos si podemos estas unos días sin entrenar, si no somos capaces, estamos en un proceso que nos puede llevar a la obsesión por correr. También debemos analizar qué es lo que sucede cuando por alguna razón como estar lesionado es imposible que entrenemos. Si nos volvemos irritables, si nuestro estado de humor decae, si el mundo se nos viene encima, entonces es que estamos llevando la práctica de correr a un extremo que es perjudicial para nuestra salud\".

Período de rodaje
Los primeros kilómetros pueden ser decisivos, pero no te dejes llevar por las prisas y deja que la maquinaria se vaya haciendo a la nueva situación. Ya habrá tiempo para acelerar. Este periodo de rodaje es perfecto para revisar algunas piezas de rápido desgaste y reemplazarlas a tiempo...
Jesús Castelló del Río, entrenador y colaborador de corricolari, dice que \"se trata de volver a adecuar el cuerpo poco a poco al ejercicio, muy despacio. Hay que empezar el trabajo de la nueva temporada a un nivel de carrera muy bajo e ir incrementando progresivamente. Aunque sientas que tienes fuerzas y sobre todo ganas, es mejor empezar a menor ritmo y en recorridos más cortos que los que acostumbrabas al final de temporada e ir incrementando poco a poco ritmo y distancia, alternando con preparación física en el gimnasio, un trabajo que será fundamental para prevenir lesiones. El inicio de temporada, tras un periodo de inactividad o de descenso de ésta, es un momento perfecto para comenzar a trabajar en el gimnasio. Notarás muchos más progresos que si te dedicas a correr. Además, disminuye el riesgo de fracasar en tus objetivos a largo plazo.
Hay ejercicios muy importantes y sencillos que este mes incluimos en la sección “Entrenamiento para todos”. El cuerpo es una estructura muscular a la que vas a someter a un ejercicio traumático, de fuerte impacto, como es correr. Hay que prepararla para que sea más fuerte, elástica y equilibrada.
También es un buen momento para ejercitar la técnica de carrera
¿Un plazo prudente para ir calibrando como vas? En un mes o mes y medio conseguirás recuperar tono. Debes enfocarlo como un periodo de rodaje y a partir de ahí podrás empezar a comparar, porque empezarás realmente a asimilar los entrenamientos más fuertes. Pero recalco que en ese primer periodo el rendimiento no es lo más importante, sino la adecuación a los esfuerzos que vendrán después. En esta primera etapa recomiendo no participar en competiciones o hacerlo sin forzar, sin mirar el resultado. Sé que es muy complicado no usarlos como referencia, pero no te rompas la cabeza, hagas el tiempo que hagas, el verdadero análisis que debes hacer es preguntarte si te sigue gustando correr, si has disfrutado de ello\".

Los bártulos
David García Navarrete, colaborador de corricolari y experto en material, nos cuenta que \"es un buen momento para revisar todo el material y comprobar si está a punto para comenzar la temporada.
Estos primeros días de rodajes son perfectos para pruebas, para comprobar si tienes todo lo que necesitas y no te va a crear problemas que en periodos de mayor exigencia van a resultar mucho más complicados de solucionar... Por ejemplo, lo primero que deberías hacer es decidir si tus zapatillas de entrenamiento están en buen estado y te van a proporcionar la suficiente amortiguación y estabilidad, sobre todo, en un momento en el que posiblemente aún o estés afinado, para comenzar a hacer kilómetros.
Si has seguido entrenando regularmente en verano, aunque haya sido a baja intensidad, es más que posible que tu calzado haya sufrido más de la cuenta. Por la abrasión a la que le somete el correr por terrenos como la arena, la tierra o el asfalto a altas temperaturas, es más que probable que haya que jubilar algún modelo.
No es mal momento para estrenar zapatillas, tanto de entrenamiento, como decíamos antes, como de competición, ya que puedes aprovechar los primeros ejercicios de mayor intensidad para ir rodándolas poco a poco.
También conviene que tengas previsto lo que vas a necesitar según vaya llegando el frío. Mallas largas, calcetines, etc. y también, eso es muy importante, prendas que te protejan del agua y que sean ligeras, porque poco a poco irán llegando las lluvias y a veces sin avisar. Conviene tenerlo en cuenta antes de salir a entrenar, porque puedes regresar a casa calado.
Hay pequeños detalles que hay que cuidar como los calcetines, buscar poco a poco modelos más acolchados y que te protejan. Las medias de compresión serán una buena ayuda más adelante, sobre todo para las sobrecargas musculares, pero de momento no suelen ser necesarias. Será el momento de ir acostumbrándote a la idea de que vas a pasar frío, así que aprovecha tu visita a las tiendas especializadas para completar el ajuar y no repetir errores de otras temporadas como correr con guantes o un gorro inadecuado, detalles que pueden cargarse  una buena carrera o al menos hacértela más difícil. También valora si necesitas unas zapatillas extra protegidas con Gore-Tex, si no quieres quedarte parado un día de lluvia. También es probable que necesites material no específico para correr, sobre todo, si vas a complementar los entrenamientos con trabajo de fuerza en el gimnasio. Te pueden resultar muy útiles unas zapatillas de ‘cross training’ para el trabajo con pesas o en clases de ‘spinning’, ya que no es aconsejable utilizar las mismas con las que corres\".

Echando un vistazo
al motor
Es conveniente chequear algunas piezas básicas y controlar el consumo de combustibles en todo momento para saber si estamos aprovechando realmente nuestras posibilidades al máximo y hasta dónde podemos forzar.
David Jiménez, nutricionista del Club Atlético de Madrid, apunta que \"los corredores se suelen cuidar incluso en vacaciones, porque siempre tienen objetivos a medio plazo, pero en cualquier caso siempre se gana algo de peso y es bueno recuperar lo antes posible los buenos hábitos alimenticios si queremos alcanzar el mejor estado de forma posible en la nueva temporada. Eliminar el sobrante es relativamente sencillo, si mantenemos cierta disciplina y atendemos a unas normas básicas y sabemos administrar la ingesta de hidratos de carbono, proteínas y grasas.
Hay corredores que tienden a abusar de los hidratos de carbono desde el principio de temporada porque creen que es lo más adecuado y quizás hay que reservarlos para más adelante, en momentos muy puntuales de la temporada y ante pruebas muy concretas.
Aunque pasar al principio de temporada por la báscula siempre puede resultar traumático, esos kilos de más no deben resultar difíciles de eliminar si nos disciplinamos con el entrenamiento y ajustamos la ingesta de alimentos a lo que necesitamos. El tejido graso, el peso muerto, se quemará rápido si hacemos eso. Tampoco hay que obsesionarse en eliminarlo cuanto antes, hay quien recurre para eso a sustancias como la L Carnitina, que si bien es cierto que a veces ayuda, no es necesaria si se mantiene una alimentación equilibrada. Desde luego hay que aclarar que solo actúa cuando los volúmenes de trabajo son muy grandes, por lo que no recomiendo emplearla a principio de temporada, cuando simplemente nos estamos rodando. Primero hay que dejar que el cuerpo reaccione naturalmente a las exigencias del aumento de actividad.
¿Qué ocurre si comienzas a aumentar la intensidad del entrenamiento, a disciplinarte con la comida y no pierdes peso? Algo estás haciendo mal, salvo que sufras alguna patología, que no es común. Lo normal es que te estés equivocando a la hora de calcular el balance entre la ingesta calórica y el gasto. Se suelen cometer errores básicos a la hora de subestimar la densidad calórica de los alimentos y luego, simplemente, no salen las cuentas.
Un plato de pasta puede desequilibrar la balanza si espolvoreas un queso rallado demasiado graso, algo en lo que muchas veces no reparas. También se suele creer que no hay límite a la hora de comer frutas y, aunque es cierto que aportan muchas vitaminas y nutrientes, también aportan azúcares y en algunos casos un aporte de calorías nada desdeñable. Lo importante es ser realista, saber lo que te estás comiendo y lo que te va a aportar. Una alimentación equilibrada no sólo te va a ayudar a mantenerte en un peso adecuado para realizar deporte, también contribuye a solucionar y evitar muchos problemas que te pueden surgir en su práctica.
Cuando eliges los alimentos, no debes pensar sólo en adelgazar o mantenerte, sino también en que se adapten al deporte que practicas. En el caso del atletismo, pueden evitar la deshidratación, los calambres, retrasar el agotamiento... Hay una serie de alimentos clave para un corredor, como el plátano, el tomate, los frutos secos, el aceite de oliva, que no deben faltar en su dieta, pero siempre en el momento y la proporción adecuada. La fórmula mágica de una buena alimentación para un corredor es equilibrio y adaptación.
Hay que insistir en la importancia de las bebidas de hidratación, hay que tener cuidado con su composición y no tomarlas de modo indiscriminado. Antes de una competición o entrenamiento intenso conviene beber fundamentalmente agua, los isotónicos hay que dejarlos para el transcurso del ejercicio. No recomiendo abusar de las bebidas energéticas y, si acaso, dejarlas para cuando la temporada esté avanzada, para pruebas muy concretas en las que queremos pedirle al cuerpo un rendimiento extra y siempre que el organismo esté adecuado para someterle a esa presión. Pero como hábito no es recomendable\".
La Doctora Nieves Palacios, compañera de corricolari, del Centro de Medicina del Deporte de Madrid, afirma que \"hay personas que se cuidan bien y otras que simplemente creen que lo hacen y no lo hacen correctamente. Una cosa es hacer ejercicio físico, incluso aunque lo hagas regularmente, y otra que estés llevando una vida realmente sana. Por ejemplo, en el tema de la alimentación hay extremos, gente que cree que por correr regularmente tiene carta blanca para tomar todo lo que quiera y quienes por el contrario se cuidan en exceso y descuidan algunos alimentos básicos, o se embarcan en una dieta muy monótona que psicológicamente les agota.
Muchos corredores también tienen el problema de no medir sus esfuerzos o, al menos, sus consecuencias. Por mejorar una marca son capaces de llegar derrotados a la meta y, a veces, eso genera  muchísimos problemas. Sobre todo a principios de temporada hay atletas populares que quieren alcanzar su mejor nivel cuanto antes y lo único que logran es aumentar el riesgo de lesiones y otros problemas.
También hay veces que sobreestiman su salud y siguen corriendo con algunos problemas físicos, como catarros o alergias, que pueden afectarles si se ignoran. Hay veces que con tal de no parar unos días se dice aquello de ‘estoy bien, ya se me pasará’ y acabas por agravar la dolencia o sufrir efectos secundarios, que van a llevarte a estar parado mucho más tiempo.
Por cierto, para un popular hacerse una prueba de esfuerzo una vez al año quizás no sea absolutamente necesario, pero sí que resulta muy recomendable. Te va a dar información muy valiosa sobre tus progresos, aptitudes y capacidades, aparte de tu estado de salud. Quizás a principios de temporada no sea el momento, porque te va a dar datos mucho más fiables sobre tu capacidad si esperas a un punto de forma más alto, cuando ha avanzado tu preparación, pero a principios de curso si que es muy interesante hacerse una analítica, que mida parámetros bioquímicos como la hemoglobina, las transaminasas, que te alerte de riesgos de anemia... Cualquiera que vaya a correr, ya sea entrenando o compitiendo, cuatro o cinco días a la semana, debería empezar también por un electrocardiograma, que descarte cualquier patología. Incluso puede solicitar una ecocardiografía y, por supuesto, recomiendo, sobre todo en estos primeros compases, el uso de pulsómetro, que te va a ayudar a regularte en el esfuerzo y a comprobar con fiabilidad tus progresos. También es recomendable acudir regularmente a un médico deportivo que lleve un control de tu historia clínica, nutricional y de hidratación, que controle tu IMC, el perímetro de la cintura y te recomiende las pruebas necesarias.
Se suele desestimar la importancia de los médicos deportivos, pero yo los recomiendo a cualquier atleta, sea cual sea su nivel, porque les va aconsejar mucho mejor, simplemente porque entiende perfectamente y comparte la sensibilidad hacia el deporte. Desde luego, no van a hacer eso tan sencillo y tan difícil de aceptar de recomendarte reposo ante cualquier problema, porque saben lo importante que resulta para ti poder mantenerte activo. Siempre buscarán la mejor solución para que puedas seguir haciéndolo o volver lo antes posible\".

Prevención de averías
Eres una maniobra compleja y delicada, van a ser muchos kilómetros de desgaste a los que te vas a tener que enfrentar y es mejor que en cuanto sientas el más mínimo “ruidito” extraño o incluso antes te acerques a un taller para repararlo.
Ángel González de la Rubia, colaborador de corricolari, podólogo y presidente de AEPODE, dice que \"es normal que en vacaciones, con la inactividad y el uso de calzado inadecuado, se hayan formado durezas en los pies, en la región medial, metatarsal y el reborde del talón. Eso va a afectar al apoyo.
Es muy importante eliminarlas cuanto antes para que no acaben alojando ampollas. Si surgen en una zona sana es mucho más fácil eliminarlas. Si no, acaban creando problemas más importantes, por lo que es mejor acudir a un podólogo para hacerse una revisión a principio de temporada. Aunque a veces no se le dé la importancia que tiene, también hay que extremar el cuidado de las uñas, porque en verano se suelen descuidar y eso hace que se creen muchos bordes y aristas. También hay que hidratar la piel, con algún producto que contenga urea, para que recupere elasticidad. Suele estar bastante reseca, muchas veces por efectos del cloro de las piscinas.
Como sigue haciendo calor, al menos al inicio de la nueva temporada, es importante elegir bien los calcetines, aunque aún usemos unos bastante ligeros es preferible que sean en tejidos como coolmax.
Para tomar la decisión de hacerse unas plantillas es el momento perfecto, sobre todo si al final del curso pasado has tenido pequeños episodios lesivos o sobrecargas. Después de un tiempo de relajación es el momento de hacerse un estudio de la pisada, porque siempre se obtienen resultados más fiables en periodos de menor actividad, no a pleno rendimiento y sobrecargado de rodajes largos. La temporada es muy larga, es mejor no repetir errores año tras año y empezarla bien. Un estudio biomecánico a tiempo puede mejorar tu rendimiento y aminorar el riesgo de lesiones. No es algo que afecte y pueda ayudar sólo al corredor de élite. Cualquier corredor de fondo ve incrementado su rendimiento y reducido su riesgo de lesiones si usa las plantillas adecuadas. Lo mejor es usarlas como una medida preventiva. Es cierto que te pueden ayudar mucho a recuperarte de una lesión, pero siempre es mejor prevenir. ¿Que si la necesita cualquier corredor? Lo cierto es que, tras una hora o más corriendo, prácticamente todos acabamos pronando, así que la respuesta es sí, pero es mejor personalizar la que vas a usar que comprar un modelo estandarizado, que no va a corresponderse con lo que exactamente necesitas. Unas buenas plantillas son una herramienta básica para cualquier corredor de fondo, sea cual sea su nivel, y de cara a una nueva temporada es importante planteárselas cuanto antes, incluso es mejor hacérselas antes de elegir zapatillas, no sólo para poder escoger el modelo adecuado, sino para adecuar tallaje. El estudio biomecánico te ayudará además a elegir qué tipo de zapatilla te conviene más y te va a dar mejores resultados\".

Manos “de santo”
Javier Avendaño, licenciado en medicina, masajista deportivo formado en técnicas de medicina manual, comenta que \"la medicina manual es la más antigua aplicada al aparato locomotor. Existen referencias de la labor manual desde antes de médicos desde Hipócrates y Galeno, que se remontan en civilizaciones como la china y la india, a 1.500 y 2.500 años antes de Cristo, que ya utilizaban técnicas como fricciones, tracciones o compresiones.
En España existe un tratado de Luis de Mercado, del siglo XVI, que reúne y sistematiza de cara a la enseñanza universitaria las técnicas del trabajo de los \'hueseros\'. Hoy en día hay dos grandes grupos de técnicas, las enfocadas a los tejidos blandos, como tendones y ligamentos, que incluyen movilizaciones, tracciones, etc. y ejercicios de corrección y tono muscular. La segunda clase de técnicas son las manipulaciones propiamente dichas. El objetivo de la medicina manual es restaurar problemas de movilidad articular y la mejoría de los fenómenos inflamatorios.
¿Cuándo se debe acudir? En lesiones de aparato locomotor que afecten a tejidos blandos, contracturas musculares, distensiones, esguinces, lesiones o inflamaciones tendinosas... También en problemas de tipo mecánico, que suelen mejorar en periodos de reposo y vuelven cuando reinicias la actividad y te pueden llegar a obligar a parar.
En principio, la medicina manual te puede ayudar a superar cualquier pequeña lesión, aunque la estrella suelen ser los problemas de lumbalgia o espalda, originados en la columna vertebral, que se pueden irradiar o no a las extremidades.
Se suelen ver resultados en dos o tres sesiones. La génesis de estas lesiones está en sobrecargas, \'microtraumatismos\' repetidos que pueden venir originados por el tipo de entrenamiento (series, fartlek, ejercicios de fuerza...) o desequilibrios morfológicos y funcionales que pueden venir provocados por tener una pierna más larga que otra o algún desequilibrio de tono que es difícil notar.
Si corres regularmente, estas pequeñas tensiones repercuten y sobrecargan una zona, un lado más débil...
El uso de estas técnicas suele ayudar a mejorar, pero no excluye la ayuda de un fisioterapeuta, masajes, el uso de rodilleras... La ventaja es que suelen dar resultados desde las primeras sesiones. Ayudan a corregir defectos de base, como tensiones musculares o atrofias, que se pueden equilibrar. Es importante que se detecten rápido, por eso animo a la gente a que inicie el tratamiento cuando sienta las primeras molestias, no cuando se encuentre muy mal. No hay que esperar a que las molestias estén muy evolucionadas para que el tratamiento pueda ser más eficaz\".
Por su parte, José Antonio Bodoque, fisioterapeuta de la RFEA y del equipo olímpico de triatlón, afirma que \"lo primero que es recomendable al iniciar una nueva temporada es empezar poco a poco, ir cogiendo el tono progresivamente y no forzar. Es una época en la que tienes mayor riesgo de sufrir lesiones como tendinitis rotuliana, que suelen aparecer por entrenar con una exigencia mayor de la que en ese momento le puedes pedir a tu cuerpo. El músculo está más débil después del descanso, le has acostumbrado al esfuerzo, no lo va a asimilar bien y puedes sufrir o recaer en lesiones que te van a acompañar toda la temporada. Hay que tener un poco de paciencia en estas primeras semanas, trabajar los músculos progresivamente y potenciar los diferentes grupos musculares.
Igual que aconsejo prudencia en el entrenamiento, también lo hago a la hora de tratar el músculo en el periodo de recuperación. Hay que dejar que lo haga naturalmente, no recomiendo por ejemplo en estos primeros compases utilizar aparatos manuales o electroestimuladores, ni para la relajación ni para la potenciación. Más adelante sí que pueden ayudarnos, pero ahora mismo el cuerpo se acostumbra a lo que le des y por eso es mejor empezar poco a poco, dejando que él mismo se regule. Hay que saber asimilar la progresión aunque el ritmo al principio nos pueda parecer lento.
Si las cosas las vas haciendo bien no tienes por qué acudir al fisio en las primeras semanas de trabajo, aunque tengas algunos pequeños problemas de agujetas es normal. Según vayas incrementando la carga de trabajo si que te convendrá acudir para recibir un masaje de relajación o descarga. Si has descansado en verano es mejor esperar a ir recuperando tono muscular, porque la temporada es larga y en octubre y noviembre, cuando la mayoría de los populares están ya preparando de pleno las grandes carreras del invierno, es el momento de acudir de una manera preventiva, aunque lógicamente si tienes alguna recaída de una vieja lesión o algún problema más serio antes puedes ir, claro. Pero si no es así, aunque antes de cerrar la temporada tuvieras una rutina de masajes regular, es mejor que esperes un tiempo antes de reiniciarla. Luego, si tu temporada es intensa, ve al fisioterapueta ya regularmente, cada tres o cuatro semanas\".                       

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